Fuente: El cofeminismo es la respuesta. Barcelona.cat

Buenos días ciudadanas,

Hoy de nuevo, tenemos a Inma González Burguillo, @inma_burguillo en Instagram y @_Nihma en twitter. Ambientóloga y politóloga en proceso, gran compañera, mejor persona y colaboradora oficial de Sumidero Ciudadano. Le daremos la tarjeta platino de cartón reciclado en la próxima entrega, como en aquel conocido programa :p. Comenzamos!!

En el mes de julio se ha publicado el último informe del Eurostat sobre el progreso de la Unión Europea hacia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por las Naciones Unidas como un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030. El resultado es un avance desigual en el que hay objetivos que se están alcanzando, pero hay otros en los que no se ha mejorado la situación e incluso se ha retrocedido, como es el caso del ODS5 sobre “Igualdad de género” o el ODS13 de “Acción por el clima”.

El estudio de la igualdad de género en el contexto europeo se basa en indicadores como la violencia de género, la educación y el acceso a puestos de decisión. A pesar de que se ha mejorado en relación al acceso de las mujeres a puestos de decisión; la brecha de acceso al mercado laboral y a la educación entre hombres y mujeres ha aumentado.

Algo que debemos tener presente todos aquellos que nos dedicamos de uno u otro modo al estudio y cuidado del medio ambiente es que siempre es necesario aunar los esfuerzos por proteger el entorno con la capacidad de integrar al ser humano dentro de éste.

«No cabe el cuidado del medio sin el cuidado de todos aquellos que lo habitamos.«

El manifiesto “Género y cambio climático” del Instituto de la mujer en España señala que es importante aplicar la perspectiva social al tratamiento del cambio climático dentro de la cual, la de género es una de las desigualdades más determinantes.

Las causas y consecuencias del cambio climático en función del género

De acuerdo con este informe, hay tres perspectivas desde las que es necesario analizar esta relación. La primera de ellas tiene que ver con las causas, ¿quién contribuye en mayor medida al cambio climático? La segunda desde los efectos, ¿quién sufre en mayor medida las consecuencias?. Y por último desde las actitudes y opiniones, cuál es el papel adoptado por cada género y su posición frente al cambio climático.

¿Quién contribuye más al cambio climático?

En cuanto a la influencia de hombres y mujeres sobre el medio ambiente, si bien las mujeres muestran una mayor conciencia en cuanto a la utilización de los recursos como el agua o el transporte público, ellas están muy por debajo de los hombres en aspectos como el uso de energías alternativas, ya que su acceso a estos recursos es menor y tienden a usar formas de energía fósiles y por tanto más contaminantes. A esto se suma un menor grado tecnológico de los hogares en los que el principal sustentador es una mujer. Esto hace que, a pesar de encontrarse entre la población más afectada por las consecuencias del cambio climático, la capacidad para usar recursos y formas de energía con un bajo impacto sobre el medio es menor, contribuyendo de esta forma a un bucle sin fin.

No tener en cuenta a la mitad de la población en la estandarización de los procesos nos hace perder una información muy valiosa que de ser tenida en cuenta, contribuiría a la reducción de los impactos innecesarios derivados del desconocimiento.

¿Quién sufre en mayor medida sus consecuencias?

Una de las consecuencias del cambio climático y la sobreexplotación de la biodiversidad, que está muy de actualidad, es el aumento de la incidencia de las pandemias que se ve potenciado por la globalización. La crisis generada por el COVID ha contribuido a visibilizar aún más las desigualdades ligadas al género y ha agravado muchas otras.

Un ejemplo de desigualdad, ligado al cambio climático, es el hecho de que existe una mayor proporción de casos graves por contagio de COVID en lugares con peor calidad del aire, lugares que suelen estar en países subdesarrollados o altamente industrializados pero con poca legislación ambiental (China, India, etc.). Si tenemos en cuenta que los problemas de salud de las mujeres son menos estudiados, sobre todo en países desfavorecidos,  las consecuencias que la enfermedad puede tener sobre las mujeres son potencialmente mayores por falta de conocimiento.

«Las mujeres y las niñas son más afectadas, de forma DESPROPORCIONADA respecto a los hombres, ante desastres naturales»

Antonio Guterres – Secretario General de las Naciones Unidas.

Por otro lado, ante las temperaturas extremas causadas por las olas de calor que son cada vez más frecuentes debido al cambio climático, las mujeres son más vulnerables, entre otras razones por su mayor pobreza energética y porque no en pocas ocasiones se ven obligadas a desplazarse de sus lugares de residencia y son las que se desplazan en búsqueda de agua. (Ver vídeo).

Mujeres desplazándose a por agua, a veces varios kilómetros. Fuente: EQUOSevilla

El 80% de las refugiadas climáticas son mujeres, según un estudio del Instituto de la Mujer, como consecuencia de la pobreza energética, la brecha salarial y otras desigualdades que ya arrastraban en sus países de origen.

Los refugiados climáticos son una realidad hoy en día. El hecho de tener que desplazarse como consecuencia de la desertificación o las inundaciones, entre otras causas derivadas de problemas ambientales, hace que las vidas de estas personas, que no suelen ser recibidas con los brazos abiertos en los países de acogida entren en un bucle en el que se ven afectadas tanto su salud como sus capacidades económicas.

Por último, en lo que respecta al empleo relacionado con el medio ambiente, según los datos del tercer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE (2019), las mujeres suponen un porcentaje minoritario, 20% de los empleos, respecto al total de las personas ocupadas en cada una de las ramas de actividad que se vinculan con el ámbito medioambiental. Esto incide directamente en la presencia de mujeres en los puestos de capacidad de decisión sobre las políticas ambientales. Ellas ocupan un elevado porcentaje de los puestos de trabajo más precarizados y sobre ellas inciden directamente las decisiones que toman los países en la mejora de las condiciones para este tipo de puestos. Es necesario, por tanto, que formen parte de la solución.

La perspectiva de género en la lucha contra el cambio climático.

Las bases para la actuación a nivel internacional en materia de cambio climático se establecieron en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 1992. Según los principios establecidos en el artículo 3.1 de la Convención:

Las Partes deberán proteger el sistema climático en beneficio de las generaciones presentes y futuras, sobre la base de la equidad y de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades.

A partir de esa declaración debería entenderse que la acción debe beneficiar a todas las personas sin ningún tipo de discriminación. Sin embargo, no ha habido una consideración específica de género en los primeros años de recorrido de esta estrategia internacional y la integración de una perspectiva de género a la problemática del cambio climático es relativamente reciente, pese a su importancia.

No fue hasta el acuerdo de París tras la COP21 en 2015 cuando empezó a haber claras referencias al género en relación con las medidas contra el cambio climático.

En las sucesivas COP se ha tenido en cuenta que la política climática debe ser sensible a las cuestiones de género, tanto en la mitigación como en la toma de decisiones sobre políticas climáticas. En la última COP25 celebrada en Madrid bajo la presidencia de Chile, se decidió ampliar el Plan de Acción de Género (PAG) otros cinco años y aprobar una extensión mejorada del Programa de Trabajo de Lima sobre género y cambio climático, aprobado en el año 2014.

El ecofeminismo

Son muchas las voces que se alzan hablando sobre la relación de estos dos factores determinantes para el desarrollo sostenible. No puede llegarse a una mitigación efectiva de los efectos del cambio climático sobre la población más afectada si ésta no participa en la búsqueda de soluciones y en los procesos de decisión. Sólo así podrá empezar a verse cambios.

El ecofeminismo, término acuñado por Françoise d´Eaubonne en los años 70 del siglo pasado,  se basa en la visibilización del mundo polarizado en el que vivimos y se sustenta sobre la idea de que existe una relación entre la subordinación de la mujer frente al hombre y la explotación del mundo natural, al considerar que la lógica histórica de propiedad que ha envuelto el dominio de los hombres hacia las mujeres comparte ciertas pautas que se dan en la explotación sobre la naturaleza, entendiendo que ambas formas de degradación y explotación comparten la misma causa.

Trabajos de divulgación de esta corriente como el de Alicia Puleo o Yayo Herrero y asociaciones como Red Ecofeminista son referentes en la lucha contra el cambio climático integrando la perspectiva de género. En palabras de Alicia Puleo:

El ecofeminismo es una nueva visión empática de la Naturaleza y una redefinición del ser humano para avanzar hacia un futuro libre de dominación.

La teoría ecofeminista plantea que existen relaciones profundas entre la histórica subordinación de las mujeres y la dominación de la Naturaleza que nos ha traído hasta la actual crisis ecológica.

En el ecofeminismo se unen la lucha feminista por los derechos de las mujeres, la revalorización del cuidado y el reconocimiento de la ecodependencia del ser humano. En definitiva, un pensamiento crítico sobre la situación actual y la dirección que queremos tomar hacia el futuro de justicia ecológica.

Espero que os haya gustado el post, si tenéis alguna duda o sugerencia, o podéis aportarnos cualquier cosa, ya sabes, escribid en redes o en nuestro mail. Y os invitamos a luchar contra todas éstas y otras desigualdades que afloran como consecuencia o no, del cambio climático. Juntas podemos construir un mundo mejor.

Un saludo ciudadano

Bibliografía

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