Buenos días ciudadan@s,

Hoy os venimos a hablar de un artículo publicado en la revista “Nature” hace unos meses. Antes de comenzar a hablar de los resultados de ese artículo, me gustaría hablar del concepto “Sumidero de Carbono”, que da nombre a este blog.

Como bien decimos en nuestra página principal, se conoce como sumidero todo sistema o proceso por el que se extrae de la atmósfera un gas o gases y se almacena. Los sumideros nos ayudan a luchar contra el cambio climático. De ahí el nombre de la web, tod@s vosotr@s, ciudadan@s, sois sumideros de carbono virtuales, ya que gracias a los contenidos publicados, espero que estéis, no almacenando gases de efecto invernadero, ya que no tenemos esa capacidad, sino por lo menos, ayudando a que esos gases no se liberen.

Pues bien, sumidero de carbono es un sistema que extrae el dióxido de carbono (uno de los principales gases causantes del efecto invernadero del planeta) de la atmósfera y lo almacena en forma de biomasa (madera) gracias a la fotosíntesis.

Ilustración 1. La vegetación actúa como sumidero de carbono.

Siempre hemos oído hablar de los bosques tropicales como los “pulmones” del planeta, que se ven amenazados por la deforestación, los incendios, etc. Pues bien, además de esa amenaza, lo que este artículo de “Nature” viene a decir, es que la capacidad de “respirar” (diciéndolo sin metáforas, de captar CO2 de la atmósfera) de esos pulmones está disminuyendo. ¿Envejecen? ¿Tienen asma?

Incendios en el amazonas en 2019. En marrón se aprecian también las zonas deforestadas entre el color verde. Fuente: Xakata

El estudio minucioso ha realizado un rastreo de 300.000 árboles durante 30 años y descubrió que la absorción general de carbono de esos bosques alcanzó su punto máximo en la década de 1990. La pasada década (2010), la capacidad promedio había disminuido un tercio, debido en su mayor medida a las pérdidas de carbono de árboles que mueren. El autor incide en que han sido claves los niveles de dióxido de carbono, la temperatura, la sequía y la dinámica forestal.

Si tenemos en cuenta sólo el CO2, los árboles deberían de crecer más, porque aún no llegaron a su límite de concentración de CO2 que impida la absorción de ese gas para su crecimiento. Entonces, ¿por qué absorben menos? El autor de éste artículo añade que cada año esta supuesta mayor absorción de CO2 a mayor concentración, se ve contrarrestada por los impactos negativos de las altas temperaturas y las sequías, que retrasan el crecimiento e incluso pueden matar árboles. Es más, pronostica que la disminución del efecto de captación de carbono es tan rápida, que se convertirán en una fuente de carbono, en vez de un sumidero, a mediados de la década de 2030. ¿Cómo sucede eso? Sencillamente, hay más CO2 liberándose de árboles que se descomponen (mueren) que CO2 absorbiéndose por parte de árboles vivos.  ¿Significa eso que se mueren más árboles de los que hay? No.

Expliquemos el sistema, un árbol almacena carbono durante toda su vida, cada año un poquito. Ese carbono queda atrapado como madera en el árbol durante toda su vida, cuando el árbol muere, al igual que todos nosotros, se descompone y pierde todo ese carbono almacenado durante años. El problema es que los árboles nuevos, que brotan y crecen, no crecen al suficiente ritmo como para que en 2030, se contrarreste toda esa pérdida de carbono causada por la muerte de otros árboles.

A esta disminución de un tercio de la capacidad de absorción desde 1990 hasta 2010, se le suma que el bosque intacto disminuyó un 19% (deforestación), mientras que las emisiones además crecieron un 46%.

¿Cómo paliar este efecto y estas amenazas?

Las principales amenazas y más urgentes, como decimos, son la deforestación, la tala y los incendios. Para que la disminución del efecto sumidero no siga progresando, debemos reducir nuestras emisiones, para evitar el aumento de la temperatura y que se agraven las sequías como consecuencia del cambio climático, pero además necesitamos llevar a cabo aún más programas de compensación de emisiones.

La mayoría de los programas de compensación de emisiones del mundo se basan en reforestaciones y protecciones de bosques tropicales, mayoritariamente. Podéis ver como ejemplo, el programa REDD+ llevado a cabo mediante la participación de las Naciones Unidas, más concretamente de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Existen muchos otros programas que podéis buscar en internet.

REDD+ – Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación de los Bosques, así como la gestión sostenible de los mismos y la conservación y mejora de las reservas de carbono (+). Además de evitar estos problemas, contribuye a la reducción de la pobreza, mejora de la salud y el bienestar y la disminución del hambre de las comunidades ligadas a estos ecosistemas, intentando realizar actividades que impliquen a la población en la conservación de estos bosques.

UNFCCC – Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

¿Qué hacemos desde Europa?

Hace poco se acaba  de conocer la Estrategia de Biodiversidad 2030, dentro de la cual, se plantea que los 27 países de la Unión Europea, planten en una década 3.000 millones de árboles, casi un millón al día. ¿Es esto mucho? ¿Poco? ¿Sería mejor estrategias de conservación de especies tropicales que fijan carbono a más velocidad y su degradación liberaría mucho más carbono que lo que seríamos capaces de fijar plantando todos éstos árboles europeos? ¿Sería mejor proteger lo que ya tenemos que plantar más? ¿Sería mejor invertir en mitigación del cambio climático que provocará que todos esos árboles que quieren plantar corran el riesgo de secarse más fácilmente?

Os dejo esa reflexión, podéis comentar en Instragram o dejar vuestro comentario en el blog.

Un saludo ciudadan@

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *