Viñedos. Fuente: Patrimonio Industrial Arquitectónico.

Buenos días ciudadanos,

Hoy me gustaría dedicar este artículo a un post que ví en el perfil de Linkedin de Bodegas Familiares Matarromera, en el cual se hablaba de los efectos del cambio climático en la planta de la vid y de posibles soluciones a través de las declaraciones de personas importantes en el sector.

El viñedo en sí, puede ser una herramienta para la lucha contra los efectos del cambio climático, ya que los suelos donde la vid se cultiva tradicionalmente, no son muy profundos, por lo que retienen poca agua. Otros cultivos, no serían adecuados para estos suelos debido a este motivo. Es por ello que la vid contribuye a que haya terrenos que estén cultivados que de otra forma estarían abandonados, limitando la erosión y protegiendo contra incendios. Pero a su vez, la vid es afectada por el cambio climático. A continuación veremos cómo se ve afectada y por último, describiré las posibles acciones a tomar para mitigar esos efectos perjudiciales.

El clima afecta a la vid

La influencia del clima en la fisiología de la vid es importante y depende de: la temperatura, la lluvia, el déficit de presión de vapor (Es la diferencia entre la concentración de agua del aire y cuanta agua podría contener cuando el aire esta saturado), evapotranspiración potencial (pérdida de humedad de una superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación), horas de sol y viento. Además de éstos factores que no pueden modificarse, podemos influir en la calidad de la cosecha y la productividad, a través de las prácticas culturales y el suelo. A continuación, en la tabla 1 se muestran un resumen de las necesidades climáticas del cultivo según los periodos de crecimiento.

Tabla 1. Necesidades según los periodos de crecimiento (Resco et al., 2014)

También la temperatura del aire en el periodo de maduración y la diferencia de temperatura entre el día y la noche en éste mismo periodo, tienen grandes influencias especialmente en aromas y coloración (Tonietto y Carbonneau, 2004). A continuación se muestra una tabla de dicha influencia (Tabla 2).

Talba 2. Consecuencias de la variación diaria de la temperatura (Sotes, 2011)

Daños causados por extremos climáticos

El Banco Mundial considera como riesgos climáticos la sequía, las inundaciones, lluvias persistentes, pedrisco, heladas, nieve, viento y frío continuado. En cuanto a su importancia en España se estima que el 90% de los productores de nuestro país, ha padecido de siniestros debidos a estos fenómenos en alguna ocasión (ENESA, 2007).

Específicamente en el viñedo, las alteraciones provocadas por el Cambio Climático podrían modificar la fenología de la vid, modificar los patrones de enfermedades y plagas, el potencial de maduración, y en resumen, afectar a la calidad de la uva y el rendimiento de la vid (Santos et al., 2012).

En nuestra región mediterránea, el cambio climático produciría una serie de efectos en las viñas, desarrollados mayoritariamente en la tabla 3, y podemos verlos de forma gráfica en la imagen 1:

Tabla 3. Efectos potenciales del Cambio Climático en la Viticultura (Resco et al., 2014)
Imagen 1: . Efectos del cambio climático sobre la producción de cultivos (Fuente: adaptado de Rosenzweig et al., 2002)

Los efectos del cambio climático se miden y se comparsn mejor a través de el cálculo de índices climáticos.

Índices climáticos de producción y calidad

Los índices agroclimáticos, se calculan después de realizar una zonificación vitícola (metodología de clasificación de zonas idóneas para el cultivo), y son útiles para medir la influencia del clima en el desarrollo de la vid, así como en la maduración de la uva, ayudando a elegir la variedad a cultivar en cada zona.

Este artículo está orientado a profesionales del sector vitivinícola, pero también al resto de ciudadanas, es por ello que no voy a explicar todos los índices de forma teórica.

Los conceptos más usados son:

  • Temperaturas extremas.
  • Temperaturas acumuladas.
  • Balance hídrico.
  • Temperaturas mínimas y/o amplitudes térmicas en período de maduración de la uva.

Los índices agroclimáticos de la Clasificación Climáticica Multicriterio de Geoviticultura (CCMG) calculados en función de los parámetros anteriores son tres:

  • Índice de Huglin.
  • Índice de frescor nocturno.
  • Índice de sequía.

Para más información, al final de la publicación, dejaré un enlace a un documento de referencia donde poder saber más sobre estos índices: «Cambio climático y viñedo en España: Efectos y adaptación del viñedo al cambio climático»

Análisis de las necesidades de adaptación

A partir de los índices descritos en el pasado párrafo para cada zona, se determinan las necesidades de adaptación de esa zona. A continuación, se muestran las necesidades de adaptación de la zona de Ribera del Duero, Rueda y Toro, para mí son las más interesantes, ya que soy natural de la zona, así como para Bodegas Matarromera, cuyo post inspiró éste. Pero se puede consultar el resto de regiones en el documento de referencia.

La zona de Rueda, es la que parecería experiementar más problemas en escenarios extremos, con periodos más amplios, la fecha de maduración podría adelantarse. Respecto a la sequía, se indica un aumento de las necesidades hídricas de forma importante con cambios significativos en las denominaciones de Rueda, Toro e incluso en las proyecciones más húmedas, o Ribera de Duero. Es por ello que se hará necesario incrementear las necesidades de regadío, ya sea de forma puntual o permanente para asegurar la calidad del cultivo.

Estrategias de Adaptación

Las respuestas de adaptación frente al Cambio Climático se pueden realizar en dos niveles:

  • A nivel de bodega: pueden ser fáciles y baratas, pero proporcionan un bajo potencial de adaptación.
  • A nivel de viñedo: más caras y difíciles, pero con potencial de adaptación más alto (Nicholas y Durha, 2012). A su vez, las acciones de adaptación también se clasifican en técnicas, de gestión e infraestructurales. (Iglesias et al. 2012)

Los principales sistemas de adaptación son:

  • Modificaciones en las prácticas de cultivo.
  • Modificaciones en las técnicas enológicas.
  • Traslados de las zonas de cultivo de vid a sitios más frescos, jugando con la altitud y latitud con grandes costes económicos y sociales.

Todas las medidas de adaptación tienen efectos más o menos marcados y tienen distintos niveles de aplicación, tiempo de implantación o costes.

Por ello se pueden clasificar a su vez en medidas a corto plazo, de fácil implantación pero efectos limitados; y a medio-largo plazo, que requieren más inversión y tiempo de implantación. A continuación describimos todas ellas:

Medidas a corto plazo

Se centran en amenazas específicas, y la mayoría de tipo paliativo:

  • Cambios en las prácticas enológicas:
    • Corrección de la baja acidez:
      • Mediante la adición de ácidos orgánicos, principalmente ácido tartárico. Peligra la estructura (una sensación que marca las sensaciones que tendremos al realizar la cata del vino en la que influyen la acidez, los taninos [compuestos químicos presentes en la uva], el azúcar y el alcohol) y estabilidad (precipitación del catión potásico al unierse con el ácido tartárico [posos]) del vino a dosis altas.
      • Mediante resinas de intercambio catiónicas, permitidas desde el 2009.
    • Reducción del grado alcohólico:
      • Ósmosis inversa: Reduce la concentración de azúcares en el mosto o de etanol (alcohol) en el vino. Problema: el vino sufre sobrepresión ya que la ósmosis se basa en membranas de poros de muy pequeño tamaño.
      • Columna de conos rotativos: Desalcoholiza parcialmente el vino. Problema: el vino sufre un calentamiento.
      • Procesos biológicos: Es lo más natural, la fermentación alcóhólica del mosto para obtener vino, se lleva a cabo mediante levaduras (casi todas Saccharomyces). La idea es seleccionar cepas de levaduras no-Saccharomyces, inoculadas con levaduras Saccharomyces que produzcan menos nivel de alcohol a partir de la misma cantidad de azúcares consumidos. El Instituto de Investigación Agronómica de Francia (INRA) de Montpellier en colaboración con Lallemand Enología han conseguido que una Saccharomyces fermente el azúcar en parte a glicerol, disminuyendo el grado alcohólico del vino. Además, la levadura no produce compuestos indeseables y mantienen la calidad global del vino. El objetivo es que ésta levadura se produzca para la industria enológica.
  • Aumento de la contratación del seguro agrario.

Medidas a medio plazo

Se basan en la toma de medidas a escala de viñedo y a pesar de implicar un mayor esfuerzo que las medias a corto plazo, pueden mejorar la adaptación ante cambios más pronunciados (más radiación, altas temperaturas, déficit hídrico, etc.). Una de las más típicas puede ser el desarrollo de cubiertas vegetales o otros laboreos que eviten la erosión ante lluvias fuertes (Kroodsma y Field, 2006), disminuyendo además el calor que llega al suelo, mejorando el albedo y aportando evapotranspiración. Aunque la cubierta consume agua del suelo, lo que puede ser un problema en zonas áridas. Para solucionar esta necesidad de agua se puede recurrir a cubrir el suelo con mulching de paja (Judit et al., 2011) o la mejora del nivel de materia orgánica.

Utilización de mulching en Bodegas Pago de Carraovejas. Fuente: Pago de Carraovejas.

Por otro lado, los cambios en los sistemas de poda, de alineación hacia orientaciones este-oeste o el uso de mallas de sombreo pueden ayudar contra la insolación excesiva. Los sistemas de poda, además retardan la acumulación de fotoasimilados (sustancias producidas por fotosíntesis – como la glucosa) en las uvas, retrasando así la maduración de la pulpa.

Para enfrentar el estrés térmico, además de la sombra, se recomienda volver a sistemas de cultivo tradicional en vaso, en vez de los más usados actuales en espaldera. Otros sistemas, los de tipo sprawl evitan la excesiva exposición y se reduce el riesgo de sobremaduración. (Palliotti 2014). (El cultivo en sprawl es intermedio entre el tipo vaso y la espaldera, pretende que los racimos queden alejados del suelo, dispersos, bien iluminados pero a la sombra).

A continuación se muestras los tipos de cultivo de vid respectivamente:

  • Libre: En vaso
  • Guiadas: En espaldera y de tipo Sprawl.

Además, la realización de éstas actuaciones, favorece la fijación del carbono en el suelo, por lo que podría estar sometida proyectos de compensación de emisiones por parte de la bodega.

El riego sería otra estrategia fundamental, no sólo contra la sequía, sino contra las olas de calor (Webb et al., 2009). Se deberían establecer métodos para disminuir el consumo de agua, asegurando a la vez la calidad de la cosecha, como desecación parcial de raíces o riego con déficit sostenido, ayudados por indicadores de estrés hídrico a nivel de suelo y de planta. A pesar de ésto, debido a la baja disponibilidad de agua en España y más concretamente en la zona de la Ribera de Duero, así como a la aplicación de la Directiva Marco de Agua, esta estrategia es de cuestionable aplicación.

Medidas a largo plazo

Principalmente se basan en:

  • Elección de variedades y portainjertos: Las variedades a utilizar deberán estar bien adaptadas a excesos de insolación, temperatura y sequía, con ciclos vegetativos más largos.
  • Cambios de ubicación de los viñedos: A sitios más frescos, a altitudes más altas y latitudes mayores o valles más frescos o terrenos con laderas expuestas de norte a este, que permanecen más tiempo a la sombra durante la tarde.

Sin embargo, estas medidas representan una gran inversión de bodegueros y viticultores, junto con los problemas asociados a la normativa de las denominaciones de origen protegido (DOP).

Conclusiones

En zonas donde es habitual una alta acidez de la planta por falta de maduración, el aumento de las temperaturas debidas al cambio climático podría «venir bien» a las vides, alargando además el crecimiento vegetativo de la planta o mejorando la calidad de la uva. Aunque si fuese excesivo, podría que se adelantara la maduración antes de lo que debería, y que una helada destruya la cosecha. Las temperaturas altas en épocas de maduración pueden provocar esceso de madurez y azúcares en la uva, como hemos visto en la tabla 3, y perder calidad y rendimiento por golpes de calor.

Con respecto a la humedad, el cambio a un clima mas seco podría favorecer a zonas excesivamente húmedas y perjudicar a las mas secas, hasta incluso ahcer necesario el riego.

Las posibilidades de adaptación y la decisión de qué medidas realizar para la adaptación depende en mayor parte de la ubicación, aunque también se ven favorecidas por la acción política (la información y la cofinanciación pública). El Reglamento de Desarrollo Rural y el programa de apoyo al sector vitivinícola pueden conceder ayudas a la introducción de medidas. Además, la PAC, a través de Asociaciones Europeas para la Innovación, potencia la investigación y la experimentación.

Espero que os haya gustado el post, si es así, os invito a seguir mi blog y compartirlo. Si quieren seguir conociendo sobre el tema, les invito a que lean las siguientes publicaciones:

Un saludo ciudadanas

Bibliografía citada

  • ENESA (2007). Entidad Estatal de Seguros Agrarios. Conclusiones de la Conferencia Internacional «El seguro agrario como instrumento para la gestión de riesgos». Madrid. Disponible en: http://aplicaciones.magrama.es/documentos_pwe/noticias/boletin_51.pdf
  • Iglesias A, Quiroga S, Moneo M, Garrote L (2012). From climate change impacts to the development of adaptation strategies: challenges for agriculture in Europe. Climatic Change,112 (1), 143168.
  • Judit G, Gabo Z, Ádám D,Tamas V,Gyorgy B (2011) Comparison of three soil management methods in the Tokaj wine region. Mitt. Klosterneuburg, 61, 187195.
  • Kroodsma DA, Field CB (2006). Carbon sequestration in California agriculture, 19802000. Ecological Applications, 16(5), 19751985.
  • Nicholas KA, Durham WH (2012). Farmscale adaptation and vulnerability to environmental stresses: Insights from wine growing in Northern California. Global Environmental Change, 22 (2), 483494.
  • Palliotti A, Tombesi S, Silvestroni O, Lanari V, Gatti M, Poni S (2014). Changes in vineyard establishment and canopy management urged by earlier climate related grape ripening: A review. Scientia Horticulturae, 178, 4354.
  • Resco P, Iglesias A, Bardají I, Sotés V, (2014) Vulnerabilidad del viñedo ante el Cambio Climático. Castillo JS, Compés R (eds.), Economía del vino en España y el mundo, Cajamar Caja Rural: Almería, 239261.
  • Rosenzweig, C., F. Tubiello, R. Goldberg, E. Mills, and J. Bloomfield, 2002: Increased crop damage in the U.S. from excess precipitation under climate change. Glob. Environ. Change A, 12, 197-202, doi:10.1016/S0959-3780(02)00008-0.
  • Santos JA, Malheiro AC, Pinto JG, Jones GV (2012). Macroclimate and viticultural zoning in Europe: observed trends and atmospheric forcing. Climate Research, 51 (1), 89103.
  • Sotés V (2011). Advances in grape culture worldwide. Revista Brasileira de Fruticultura, 33 (spe1), 131143.
  • Tonietto J, Carbonneau A (2004). A multicriteria climatic classification system for grape growing regions worldwide. Agricultural and Forest Meteorology, 124(1), 8197
  • Webb L, Watt A, Hill T, Whiting J, Wigg F, Dunn G, …, Barlow EWR (2009). Extreme heat: managing grapevine response. Report to GWRDC. Univ. of Melbourne.