Buenos días ciudadanos, hace tiempo que no escribía un artículo, la verdad es que andaba algo desmotivado y con falta de tiempo, perdonadme. Voy a aprovechar estos días de confinamiento que voy a tener en casa debido a la crisis sanitaria del COVID-19 para intentar volver a coger el hilo de mis publicaciones.

Vivimos en un mundo capitalista, donde las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan sin parar, alimentadas por el ansia del ser humano por producir, crecer y producir aún más, sin importar lo que pase con el medio ambiente.

La concentración de CO2 del planeta, seguía un periodo cíclico hasta la revolución industrial, incluyendo pequeños picos, con pequeños me refiero a escala de cientos de años) debidos principalmente a la actividad volcánica.

Las oscilaciones cíclicas continuas que experimenta el CO2, sin tener en cuenta si esa tendencia cíclica tiene además una pendiente que aumenta, se debe a los ciclos fotosintéticos de las plantas, donde el CO2 varía sinusoidalmente a lo largo del año (montañas y valles, debido a la toma de CO2 que las plantas realizan por fotosíntesis, en sus periodos de más crecimiento (primavera).

A partir de la revolución industrial, se observa el aumento significativo de la concentración de CO2 hasta llegar a las 414.58 ppm registradas a día de hoy en el observatorio que la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos de Estados Unidos tiene en Mauna Loa (Hawai). Éste observatorio es el más importante del mundo, y tiene registros desde hace más de doscientos años.

Sin embargo, este aumento de las concentraciones de CO2 desde la revolución industrial no ha seguido una línea recta (sin tener en cuenta el efecto de la fotosíntesis), sino que ha habido periodos en los que la concentración se ha estancado, los cuáles pueden estar muy relacionados con las grandes crisis económicas vividas hasta ahora.

Pues bien, para intentar ver la relación, voy a enumerar las grandes crisis económicas vividas hasta ahora desde que se tienen datos reales del observatorio Mauna Loa, que como hemos dicho antes, se sitúa en torno al año 1800. Podríamos intentar ver crisis anteriores y compararlas con los datos de concentración de CO2 estimados a partir de anillos de crecimiento en árboles o de la concentración de CO2 en burbujas de aire atrapadas en bloques de hielo en la Antártida, pero serían unos datos menos precisos que las mediciones reales y es por ello que solamente intentaremos encontrar una relación con las últimas crisis. Además, la influencia de dichas crisis en las concentraciones de CO2, es mucho menor que las crisis acontecidas tras la revolución industrial donde se han incrementado de manera exponencial las emisiones debido a los combustibles fósiles.

A continuación, describo las crisis vividas:

El pánico de 1907

Fue la mayor crisis de los EE.UU, con una caída de la bolsa en torno al 50%. Muchos bancos entraron en bancarrota debido a los “trust”, entidades casi sin sometimiento a reglamentación, con domicilio en muchos casos en paraísos fiscales.

La hiperinflación alemana y la huelga general

Tuvo lugar entre 1921 y 1923, en ella aumentaron los precios, los tipos de interés, el tipo de cambio y se abandonó la moneda como unidad de intercambio. La principal causa de ésta crisis fue la necesidad de hacer frente a indemnizaciones fijadas por los vencedores de la Gran Guerra (debido a la firma del tratado de Versalles).

Se produjo una inflación brutal, emitiendo liquidez con billetes con hasta un valor teórico de cientos de millones de marcos. Aunque remitió a partir de 1924, la ruina producida y el empobrecimiento provocaron problemas sociales y el descrédito de la República de Weimar.

A esta situación, también se sumó las huelgas de Ruhr, donde cerca de 300.000 mineros, cerca del 75% de la fuerza de trabajo se declaró en huelga, provocando numerosos paros en industrias y por tanto, cabe la posibilidad de que este hecho favoreciera el descenso en el ritmo de emisiones.

El martes negro (1929) o el crack del 29

El 29 de octubre de 1929, tras años previos donde el Dow Jones hizo rico a miles de personas y donde la bolsa era un hobby entre la población, incluida gente que no poseía conocimientos sobre ello, se perdieron 10.000 millones de dólares de entonces (unos 95.000 millones actuales).

El gobierno estadounidense intervino para intentar solucionar la situación pero nada más lejos de la realidad, cundió el pánico y se creó una enorme pobreza. Tras esto, se produjo la Gran Depresión, que afectó también al resto del mundo.

La crisis petrolera del 73

EN 1973, los miembros de la Organización de Países Exportadores de petróleo establecieron un embargo del crudo árabe, como arma contra aquellos que apoyaban a Israel en la guerra que enfrentaba a dicho país, contra Siria y Egipto. El precio del barril subió y la producción se detuvo. Aunque el embargo duró sólo cinco meses, la Bolsa de Nueva York perdió 97000 millones de dólares.

El lunes negro / Black Monday de 1987

El lunes 19 de octubre de 1987 desaparecieron 500.000 millones de dólares de la Bolsa de Nueva York, ¿cómo? Esto puede dar para varias tesis de Doctorandos en Economía, yo hasta el momento no lo soy, pero cualquiera que fuese la causa provocó la caída de los mercados bursátiles del resto del mundo.

La crisis de Lehman Brothers en 2008

El lunes 15 de septiembre de 2008, Lehman Brithers, el cuarto banco de inversión de los Estados Unidos, se declaró en bancarrota tras 158 años de actividad. Esto costó 22 BILLONES de dólares a la economía de los Estados Unidos.

Este hecho junto con la crisis de la deuda europea y del euro, la explosión de la burbuja inmobiliaria, etc. provocaron la gran crisis mundial que se vivió en ese periodo.

Pues bien, si situamos sobre los gráficos de temperatura y emisiones de carbono fósil desde 1900 éstos hitos, observamos algo muy interesante que podía ser de esperar:

Emisiones de carbono (En millones de toneladas/año) procedente de combustibles fósiles a lo largo de los últimos doscientos años . Fuente: Robert A. Rohde y elaboración propia

En cada crisis se ha producido una disminución o estabilización de las emisiones globales de carbono fósil (petróleo, carbón, gas natural y producción de cemento).

Actualmente, con la crisis del coronavirus (COVID-19), el mundo está paralizado y aunque es muy pronto para indicar que ésta crisis va a provocar un estancamiento de las emisiones o disminución perceptible a escala anual. Ésta disminución de la concentración de CO2 no es observable aún, pero ya hay noticias de que las emisiones de CO2 de China se han reducido un 25% en comparación con el año pasado, son unas 100 millones de toneladas, que equivalen al 6% de las emisiones globales para el mismo periodo, según Carbon Brief.

Lo que sí se puede observar es que han disminuido las concentraciones de otro tipo de contaminantes atmosféricos más inestables, como el NO2, muy ligados a la contaminación por vehículos e instalaciones industriales.

En China

En un artículo en la web de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio/ National Aeronautics and Space Administration) se observan dos imágenes de China. El día 1 de Enero, cuando a pesar de que ya se trataban casos de neumonía, se desconocía su origen, siendo el 23 de Enero cuando se cierra el transporte en Wuhan.

Caída de la concentración de NO2 en China tras aplicar la cuarentena por el COVID-19. Fuente: NASA Earth Observatory

Las imágenes muestran los valores de NO2 en China durante el periodo del 1 al 20 de Enero (entes de la cuarentena) y del 10 al 25 de Febrero (Durante la cuarentena), como se puede observar las concentraciones de NO2 troposférico caen en picado.

A continuación se muestra un enfoque en la ciudad de Wuhan, origen del coronavirus, enfrentando la contaminación de NO2 durante el periodo de infección con el año 2019, para poder hacer una comparación:

Caída de la concentración de NO2 en Wuhan tras aplicar la cuarentena por el COVID-19. Fuente: NASA Earth Observatory

Los datos nos indican que las emisiones de NO2 en China han disminuido un 36% con respecto al mismo periodo del año pasado.

El caso de Italia

Hace unos días, en varios medios, fue publicada una noticia donde se pueden ver imágenes satélites de Italia del 1 de Enero, un día normal, y del 11 de Marzo, en plena crisis del COVID-19. Dichas imágenes fueron tomadas mediante el satélite Copernicus Sentinel, y rebela una significativa disminución de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en el norte de Italia, epicentro del brote de coronavirus en el país. Os dejo un enlace a un vídeo de la evolución y una imagen de antes y después del confinamiento:

Caída de la concentración de NO2 en Italia tras aplicar la cuarentena por el COVID 19. Fuente: ESA European Spatial Agency.

Después de todos los datos que os he dado, me gustaría que reflexionaseis si las crisis económicas y las pandemias tienen un efecto de disminución de la tasa de emisiones y mejora de la calidad del aire. Esto es bueno para el planeta pero evidentemente, no podemos esperar que estas tragedias nos ayuden a combatir el cambio climático, sino que tenemos que reducir nuestras emisiones adquiriendo compromisos firmes y actuando en consecuencia.

Esperemos que la crisis del COVID-19 se solucione pronto y podamos utilizar nuestros recursos en combatir el cambio climático, en lugar de tener que, desafortunadamente, utilizarlos para fines que desearíamos que no se produjeran. Ojalá en los libros de Cambio Climático no se incluya esta pandemia para mostrar cómo se estancaron durante el 2020 las emisiones de CO2, eso significará que lo combatimos con firmeza.

Pasad un buen confinamiento en casa, espero poder aumentar el ritmo de publicaciones y espero que os haya gustado el artículo.

Un saludo ciudadano

One thought on “Los efectos de las grandes crisis mundiales en la contaminación – EL COVID-19”

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