Puede que la ensalada de quinoa que comes no sea tan “bio” como piensas, descubre el impacto ambiental de los superalimentos.

Buenos días ciudadanas,

Hoy os traemos un tema muy de actualidad que muchas organizaciones ecologistas están denunciando. Estamos muy preocupados por tener una vida sana y fitness, y más con esto del confinamiento, donde nos hemos reinventado. Muchos hemos decidido llevar una vida más saludable y cuidarnos más, para ello puedes optar por comer sano o muchos varían sus dietas e incluyen en ella nuevos alimentos que antes no consumían.

Éstos son los llamados “superalimentos”, que se definen como productos muy ricos en nutrientes y que se consideran especialmente beneficiosos para la salud. Las bayas de goyi, la soja, la spirulina, la chia, el aguacate, la quinoa, el kale (en español, aunque menos “chic”, berza), etc.

Diferentes «superalimentos». Fuente: Salud Casera

Según Ana María Rodríguez Alonso, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo, estos superalimentos pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, refuerzan el sistema inmune y mejoran la salud física. Ahora bien, “no curan”, declara la farmacéutica. Existen diferentes opiniones con respecto de las propiedades de estos superalimentos, Elisa Orihuela, farmacéutica y directora de la Clínica Nutricional Nutt, aclara que “No se puede hablar de superalimentos, ni mucho menos pensar que van a repercutir positivamente en nuestra salud si nuestra alimentación en general no es saludable”. Los expertos sugieren prescindir de ellos si se mantiene una dieta equilibrada y variada.

Sin obviar el punto de vista nutricional, del que caben diferentes opiniones y estudios de los que os recomiendo investigar un poco en ello, lo que está claro que el auge de estos superalimentos ha provocado que se estén produciendo en masa. Esto provoca una serie de problemas ambientales, veamos algunos ejemplos de ellos.

El aguacate

Hoy en día, su consumo ha aumentado en gran proporción en el mundo, incluido en España, donde existen dos variedades (HASS y GREEN SKIN).  Es rico en ácidos grasos monoinsaturados, magnesio, potasio, vitaminas C, R y B6. La Fundación Española de la Nutrición ha declarado en un informe que diversos estudios han indicado que el consumo de aguacate reduce los niveles de colesterol total y de su fracción LDL-Colesterol (colesterol «malo»), así como los triglicéridos en sangre”.

Sin embargo, el aguacate necesita una gran cantidad de agua para su crecimiento y se produce principalmente en Sudamérica, en zonas boscosas donde llueve bastante o de selva, muchos agricultores han quemado amplias zonas para convertirlas en monocultivo de aguacate. (Especialmente en Michoacán, México). Estos bosques muchas veces son “hot spots”. (“hot spot”=punto caliente, hablando de biodiversidad, es una zona concreta donde se concentra una gran cantidad de biodiversidad animal y/o vegetal amenazada). Estos hotspots nos protegen además de pandemias como la que vivimos, ya que la preservación de la biodiversidad es la que impide el salto de virus que están en las especies animales a la especie humana.

En este artículo de “The guardian”  se denuncia la enorme cantidad de agua consumida por los productores de aguacates en Chile, que ha conllevado una sequía por el uso de pozos ilegales. Por no hablar de las emisiones de gases que conlleva transportar el aguacate hasta España.

Ilustración 3. Plantaciónd e aguacateen Michoacán (México). Fuente: Greenpeace.

En España, se cultiva principalmente en zonas de Málaga y Granada, zonas que no se caracterizan precisamente por sus cuantiosas precipitaciones y que van a ser aún menores como consecuencia del cambio climático, por lo que produce los mismos efectos que en Chile.

¿Hay solución?

Lo más fácil es dejar de consumirlo pero si quieres consumirlo reduciendo el impacto, lo mejor es consumir aguacate de España, en temporada (de Junio a Octubre) y además, buscar productos con certificación de sostenibilidad social y ambiental (Rainforest Alliance, Fairtrade, UTZ Certified, etc.). Podéis buscar el significado de éstas y otras certificaciones en mi post de eco-etiquetado.

La quinoa

Destaca por su elevado aporte de proteínas, vitaminas y minerales. Además es una alternativa para las personas que no comen guten, rica en fibra y que ayuda a controlar los niveles de colesterol según Superalimentos.

En éste enlace se describen los principales impactos sociales, ambientales y económicos de la quinoa, quínoa o quinua, en Bolivia. Los principales, relacionados con la erosión y desertificación del suelo son:

  • Disminución de la cobertura vegetal por la tala indiscriminada.
  • Sistemas de labranza de suelo inadecuados.
  • Suelos sin cobertura vegetal.
  • Mal manejo del sistema de riego que provoca un aumento de la salinidad del suelo.
  • Escasa incorporación de la materia orgánica al suelo.

En España, la mayor parte de la producción se concentra en Andalucía. Los impactos son los mismos, por lo que puede aumentar la desertización que ya se sufre.

¿Hay solución?

La producción de quinoa ecológica certificada puede ser una solución, haciendo cumplir las normas de producción de productos ecológicos de la IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica). Se incluyen todos los procesos desde la preparación del suelo, siembra, labores culturales, cosecha, acopio, beneficio, embalaje y comercialización.

El cacao

El cacao aporta nutrientes como la fibra y el magnesio, antioxidantes que pueden reducir la tensión arterial y proteger del colesterol malo, según afirma la profesora de nutrición y bromatología de la Universidad de Barcelona, María Izquierdo.

Sin embargo, si nos fijamos en su impacto ambiental, un estudio de la Universidad de Manchester donde se analiza su huella de carbono y otros impactos ambientales, nos indica que no es muy sostenible.

El cacao se produce en lugares húmedos del planeta (Costa de Marfil, Indonesia y Ghana; con Camerún y Nigeria aportando la mayor parte del resto de la producción), lo que implica unas emisiones por el transporte de ese cacao a España. El embalaje y la refrigeración, también consumen recursos y generan plástico. Además, muchos chocolates se elaboran con leche en polvo, que también consume mucha energía. En Reino Unido, según el estudio, la industria del chocolate produce en torno a 2,1 millones de toneladas de gases de efecto invernadero por año y producir una única tableta consume en torno a 1000 litros  de agua. Si lo comparamos con comernos una hamburguesa, el agua consumida en fabricar una tableta equivale a la usada para hacer 0.41 hamburguesas, con todos sus complementos.

La expansión del cacao se hace además a expensas de los bosques tropicales y ha llevado a la conversión de grandes áreas que son “hot-spots” de biodiversidad (Yann, Heiko &Teja, 2009).  Por otro lado, muchos chocolates llevan aceite de palma, y creo que ya sabemos los impactos sobre bosques tropicales que tiene éste cultivo si no es sostenible.

¿Hay solución?

Existen multitud de empresas que producen cacao ecológico, sin embargo, la producción mundial de cacao proviene de países ecuatoriales (África central, América Latina y Caribe, Asia y Oceanía), por lo que emite gran cantidad de gases de efecto invernadero al ser transportado y conservado hasta que llega a España. Aunque también se está empezando a producir en Málaga en invernadero y sin uso de calefacción, aún está en estudio. Además el cacao es una especie entomófila, es decir, necesita de insectos para su polinización y como bien dijo Darwin: “Existe un insecto que poliniza a esa planta en el lugar donde crece”, es por ello que es complicado encontrar insectos en España que sean capaces de polinizar las flores del cacao.

Producción vS Biodiversidad

A continuación se muestra un mapa del artículo publicado por Ainhoa Magrach y María José Sanz, del Centro Vasco de Cambio Climático (Basque Center for Climate Change – BC3). En él se muestra la distribución global de las áreas de producción de aguacate, cacao y coco. Todos ellos coinciden en puntos calientes de biodiversidad al ser selvas tropicales, o en el caso de España, zona propensa a la sequía. (Ya hemos explicado las necesidades de agua del aguacate).




Ilustración 5. Distribución global de los tres principales superalimentos estudiados en los casos de estudio (extraído de Ramankutty, Evan, Monfreda & Foley, 2008)

Espero que os haya gustado el artículo y toméis conciencia en no abusar de estos productos o buscar productos ecológicos para limitar su impacto en el medio ambiente.

Está claro que las comunidades locales siempre los han explotado de forma sostenible, pero su alta demanda ha provocado los problemas que hemos descrito, que además se ven aumentados como consecuencia del cambio climático. No soy nutricionista, pero como consejo, consumir local o lo más cercano posible y de temporada, usando alimentos de la dieta mediterránea que también nos puede aportar multitud de beneficios y que tan alagada es en todo el mundo. Podéis consultar las frutas y verduras de temporada en nuestro Instagram (Stories de consumo responsable).

Espero que os haya gustado el post.

Un saludo ciudadano

3 thoughts on “Superalimentos superimpactantes: Posibles alternativas”

  1. Me parece interesante el artículo!. Es necesario que la gente comprenda que para llevar una dieta equilibrada es bueno que sea en todos los aspectos, tanto en el nutricional como en el ambiental. La reducción en el consumo de carne es un paso importante, pero ya puestos, que no sea a cualquier precio. Hay muchas fuentes de proteínas que se encuentran en productos de procedencia local, mucho más cercana y sostenible. Los garbanzos, las alubias, los frutos secos

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